Don Domingo Elias y sus Partidarios en Tumbes


Don Domingo Elias, el hombre del pueblo y el autor de sus "Car-
tas al Presidente Rufino Echenique", debido a su tenaz oposición al
''r Gobierno, fue apresado en Lima el 16 de agosto de 1853, y conducido
al Cuartel de Santa Catalina, pero a causa de una enfermedad contraí-
da durante su prisión, fue puesto en libertad por la intervención de su
cuñado don Manuel de la Quintana y del Obispo Charón, con la condi-
ción de alejarse del pafs, pero lejos de hacerlo, se asiló en la Legación de
Francia y de allí' a Guayaquil, en donde se dedica a organizar una expe-
dición al Perú, que no logró su objetivo por cuanto las autoridades ecua-
torianas se lo impidieron y los pocos que lograron escapar, incluyendo
al propio El fas, llegaron en la madrugada del 20 de octubre de 1853 a
Tumbes, proclamando la rebeHón contra el Gobierno y el orden públi-
co. Al no contar con la cooperación de las autoridades que lejos de apo-
yarlo combatieron y aún más sin el respaldo popular, optó por buscar
asilo en el Consulado de EE.UU. de Norte América, consiguiéndolo del
Cónsul Samuel O. Oakford, no sólo para él, sino para sus partidarios
que recolectó en Guayaquil y para las mujeres y niños tumbesinos que
habían ido a buscar protección en dicha Oficina.
El Cónsul americano afirma que El fas y. sus partidarios al ingresar
a su casa, le entregaron sus armas que estaban cargadas y que él mismo
quitó los fulminantes a las pistolas a fin de que los asilados no pudiesen
hacer fuego desde el Consulado, sin embargo el Comandante Militar de
Tumbes asegura que los partidarios de El fas dispararon contra las auto-
ridades y civiles resultando varios heridos.
El Comandante Militar de la Guarnición de Tumbes, Mayor José
Mana Portalanza, tomó las precauciones del caso para evitar la fuga de
Elias, para lo cual puso una fuerte guardia alrededor del Consulado has-
ta que llegara don Antonio Benavides, Gobernador de Piura a solucionar
el incidente, pero don Domingo El fas, contando con la complicidad del
Oficial de Guardia ciudadano don Manuel Saldarriaga y de don Juan Jo-
sé Seminario, logró fugarse en la noche del 22, sin conocimiento y auxi-
lio del Cónsul.
El 26 de octubre llegó a Tumbes, el Gobernador de Piura, donde at
enterarse de la fuga de El fas, mantuvo inicialmente una cordial entrevis-
ta con el citado Cónsul y ante la negativa de entregar a los que aún se
asilaban, ordenó que dos Oficiales y diez guardias nacionales ingresaran
al Consulado para sacarlos por la fuerza, encontrándose entre otros a
don Isidoro El fas, don Manuel Quintana, don Ramón Aspillaga, los que
fueron llevados detenidos con don Manuel Saldarriaga y Juan José Se-
minario, a bordo de la Fragata de guerra "Amazonas".
Con tal motivo, el señorJ.B. Clay, Jefe de la Legación de EE.UU.
de NA en Lima, presentó al señor Ministro de Relaciones Exteriores del
Perú, Dr. José Gregorio Paz Soldán la respectiva reclamación diplomá-
tica, sobre la supuesta violación del derecho de asilo por parte de las au-
ridades de Tumbes, pero nuestro representante diplomático invocando
el Convenio Consular celebrado en Francia el 23 de setiembre de 1853
y el de Nueva Granada de 1850, demostró que las casas de los cónsules
no podían en ningún caso servir de lugares de asilo y que las insignias
consulares no suponen derecho de asilo, ni sustraen la casa y sus habi-
tantes a las pesquizas que los magistrados del país podrían hacer en
ellas.
Con el fin de evitar la deformación de los hechos sucedidos en
Tumbes, el Jefe de la Legación Peruana en Washington hizo conocer al
Secretario de Estado de Norte América, todo lo acontecido quien ente-
rado a cabaiidad de las cosas, manifestó su franca desaprobación a la
conducta adoptada por los señores Clay y Oakford.
El 2 de noviembre de 1853, los señores Domingo Alméstar y Fran-
cisco Helguero, diputados por la Provincia Litoral de Piura y el señor
Fernando Casos, Diputado por Jaén del Departamento de La Libertad,
presentaron a su Cámara un Proyecto de Ley, en el que solicitaban:
1 o.- Que el pueblo de Tumbes merece el bien de la Nación, y 2o.- Que
en lo sucesivo debería llamarse "Heroica Villa de Tumbes"; justificando
su pedido, sostenían que "la noble y patriótica conducta que acababa
de observar el pueblo de Tumbes, destruyendo en su origen la cruzada
de aventureros que invadieron la República, es un ejemplo harto elo-
cuente de que la Nación rechaza la anarquía y de que la paz es la prime-
ra necesidad de los pueblos" y luego añadía: "Pero los pueblos como
los individuos, después de los grandes hechos, no les satisface un voto
de conciencia, de aprobación nacional, necesitan un recuerdo escrito
que fije perpetuamente su memoria en los archivos y anales históricos".
Al día siguiente el señor Nicolás Rebaza, presentó la moción que a
continuación se indica:
"Que la Guardia Nacional y vecinos del Pueblo de Tumbes, por sí
solos y sin la concurrencia de ninguna fuerza de línea, han destruido en
su origen la cruzada que traía del extranjero don Domingo Elias, para
perturbar la tranquilidad pública.
"Que la Nación no puede dejar desapercibido un hecho pequeño
en si pero grande en sus resultados, en el cual se manifiesta el entusias-
mo y decisión aún de los más reducidos pueblos por hacer respetar la
individualidad del territorio y conservar el orden público.
or- "Decreta:
"Art. Único: Los vecinos del pueblo de Tumbes, quedan exentos
del pago de contribución por un bienio".
Estos pedidos fueron aprobados y redactados en un solo docu-
mento el 4 de noviembre de 1853, pero fatalmente, no pasó a la Cá-
mará de Senadores, permaneciendo hasta la fecha en el Archivo Cen-
tral del Congreso de la República.
En Abril de 1854, un grupo de civiles radicados en Tumbes, diri-
gidos por don Rudecindo Vásquez, don Juan Seminario y don Francis-
co León, trataron de trastornar el orden público, desconociendo al Go-
bierno y proclamando como Mandatario Supremo de la República a
don Domingo El fas. El Gobernador Político de Tumbes, don Mariano
Jiménez, con los refuerzos que recibió de Piura, pudo restablecer el or-
den y derrotar a un grupo armado que procedente de Guayaquil, logró
invadir nuestro territorio con el fin de apoyar las acciones subversivas
iniciadas por ese grupo de civiles.
Los detenidos: don Ramón Noblecilla, don Francisco León, don
Felipe Ruidías, don Domingo Manrique, don jacinto Ortega, don Marfa
Lobato, don Manuel Vega, don Nicolás Donaire, don Juan A.rellano,
etc., fueron remitidos a Paita y embarcados en un vapor de carrera rum-
bo al Callao, bajo la custodia del Sub-Teniente Enrique 0'Donovan del
Batallón Pichincha.
Meses más tarde, en diciembre del mismo año, el Coronel Manuel
Tafur con gente enganchada en el Ecuador, trató de invadir Tumbes,
para lo cual envió desde la frontera una nota al Gobernador Coronel
Mariano Jiménez, invitándole a desobedecer al Gobierno y reconocer el
de la revolución, y le señalaba: "que cuando todos los pueblos de la Re-
pública han proclamado la caída de Echenique y a costa de inmensos
sacrificios y en medio de lagos de sangre, combaten por la libertad, es
deplorable ciertamente que sólo los tumberos se empeñen en sostener
la inmoral e impopular administración de Lima".
Tan pronto como se conoció en Piura la actitud del Coronel Tafur,
el Coronel Frías, Gobernador de la Provincia Litoral de Piura, a la cual
pertenecía Tumbes, envió los refuerzos necesarios a Tumbes, acuarteló
a la Guardia Nacional, reforzó a la gendarmería con nacionales del lu-
gar, poniendo todo este conjunto de fuerzas a órdenes del Mayor Anto-
nio Frías; ante esta situación, la operación planeada por el Coronel Ta-
fur no llegó a realizarse.
El General Rufino Echenique, lejos de solucionar o cuando menos
aliviar la aflictiva situación que vivíael pueblo tumbesino, reduce los in-
gresos municipales y no loyasigna ninguna renta especial como compen-
sación y el 3 de diciembre de 1853, firmaba la resolución correspon-
diente, reduciendo el derecho de ocho reales que con el carácter munici-
pal se cobraba en el Distrito de Tumbes por cada res que se mataba para
el consumo, y el de un rea! por cada barril de camote que se exportaba
a cuatro reales el primero y a medio real el segundo.

2003 www.vivatumbes.com
Todos los Derechos Reservados
WebMaster : luchoaleman@vivatumbes.com