No todos los cronistas e historiadores están
de acuerdo sobre el origen de Felipillo, así Zarate lo hace aparecer
en la desembocadura del río Chira, para Huamán Poma es un indio
huancavilca, es decir del Guayas, para Gutierres de Santa Clara es de la Isla
de Puna, para Gonzalo Fernández de Oviedo, Almagro lo encontró
en la Costa de Nueva Castilla y en fin López de Gomara es de Poechos;
pero para Cieza de León, Raúl Porras Barrenechea el primer historiador
de la Conquista y para José Antonio del Busto, para no citar más
personajes, Felipillo era de Tumbes y fue capturado por el piloto Bartolomé
Ruiz en 1526, cuando Pizarro lo autorizó a que explorase la mar del
Sur.
Felipillo era un indio rencoroso y de una personalidad tenebrosa, pero de
carácter muy alegre y vivaz que supo conquistarse la simpatía
de los españoles, desde el momento que Pizarro lo lleva a Panamá
y posteriormente a Sevilla, Toledo y Trujillo de Extremadura.
Fray Vicente de Valverde, fue el fraile encargado de enseñarle la lengua
castellana y los principios de la Religión Católica, pero como
éste lo retaba continuamente por las expresiones que aprendía
de los soldados, con muy mala gana se acercaba a su maestro, sin embargo,
se esforzó por aprender y hacerse el indispensable, pero pronto encontró
a un rival, a un indio de Poechos llamado Martinillo que el señor de
la región se lo regaló a los españoles cuando estuvieron
de paso a Cajamarca; el nuevo intérprete se llamó Martín
Pizarro y estuvo bajo la protección de Hernando Pizarro. Martinillo,
muchacho hábil e inteligente, aprendió en muy poco tiempo el
castellano, naciendo asi'un antagonismo bastante serio entre los dos, pero
la vivacidad y malicia de Felipillo" lo hacfa salir siempre airoso, tal
es así que cuando llegan a Cajamarca y los españoles preguntan
a los dos por la disposición de la plaza, Martinillo no supo que contestar,
pero Felipillo que se había acopiado datos durante el desplazamiento
respondió a todas las inquietudes de los conquistadores.
En Cajamarca, Felipillo demostró el profundo odio a Atahualpa, al tomar
para sí una hermana y a su vez esposa del Inca, llamada IntiPalla,
acloque en tiempos normales constituía una grave falta sancionada con
pena de muerte, pero estando prisionero no le quedaba más que sufrir
la grave afrenta de un subdito, por lo que optó por llamar a Pizarro
y decirle que "más sentía aquel desacato que su prisión"
y éste haciéndose eco de su queja obliga a Felipillo a devolver
a la princesa, no sin antes ser amenazado por Pizarro que de no hacerlo, sería
entregado al Inca.
Era la princesa una muchacha de hermosura excepcional, de pelo negro, de piel
tersa y rosada, de ojos almendrados y de una mirada dulce e ingenua que a!
conocerla Pizarro, se quedó tan impresionado que muchos minutos de
su descanso los dedicó a ella. La llamó Angelina y lo acompañó
hasta los últimos días de su trágica muerte, en 1541.
En ella tuvo dos hijos: Francisco Pizarro Yupanqui, nacido en el Cuzco en
1535 y Juan Pizarro Yupanqui nacido en Lima en 1541 y bautizado en la Parroquia
del Sagrario de Lima el lunes 28 de Mayo de 1541, siendo sus padrinos Francisco
de Chávez y Barrionuevo y María de Escobar.
El rencor de Felipillo hacia Atahualpa, tuvo su origen al ser destruido Tumbes
por orden del Inca, y en la forma tan despectiva como llamaba a los tumbesinos
"perros lailanes" y se agravó, quizá con la devolución
obligada que hizo de la princesa, Felipillo consideraba que su vida peligraba
si el Inca lograba su libertad, por lo que busca una venganza dura y definitiva,
al difundir la noticia de que Atahualpa había ordenado secretamente
el levantamiento general de todo el Imperio, para matar a los españoles,
rumor que se hizo general obligando Pizarro a someterlo a juicio y condenarlo
a muerte. Sirviendo de intérprete FeliI pillo tradujo las expresiones
del Inca en la forma como le convenía a ;"Sus; inconfesables fines.
i- El 26 de Agosto de 1533, a las siete de la noche, se cumplió la
sentencia y fue el mismo Felipillo el encargado de traducir las últimas
oraciones de Fray Vicente de Valverde.
Posteriormente en 1534, encontrándose las tropas de Alvarado y Almagro
en Quito, listas para iniciar una acción bélica, Felipillo,
que pertenecía al bando de Almagro, trama un siniestro plan con el
fin de inducir a los indios de Alvarado a atacar a las tropas de Almagro y
al mismo tiempo induce a los indios Quiteños a atacar a los dos bandos
cuando éstos estuvieron en plena lucha, el plan de Felipillo fracasó
en todas sus partes.
Por último, en 1535 vemos a Felipillo integrando el contingente de
Almagristas que fueron a la conquista de Chile, al que acompañaban
dos indios de alto linaje: Paullu Inca y Villac Umu o Gran Pontífice
con la misión de interceder en los pueblos de paso, para que presentasen
toda clase de facilidades a la expedición.
Durante esta marcha Felipillo supo del levantamiento de Manco Inca en el Cuzco
y se lo comunica a Villac Umu para que vaya en su ayuda, pero éste
desconfiando de Felipillo, se pone de acuerdo con Paullu' Inca y deciden abandonar
la empresa dirigiéndose al Cuzco en ayuda de su Inca. Conocedor, Felipillo
de la acción de aquéllos opta también por abandonar a
los españoles, pues él ya se consideraba partidario de Manco
Inca y parece que los Almagristas no le tenían las mismas consideraciones
que le tenían los Pizarristas en Cajamarca.
Almagro al ser noticiado de su deserción, mandó un grupo de
gente a caballo en su persecución, lo encuentran, lo atan a un caballo
y se lo presentan a Almagro, el que furioso lo trata mal y al hacerle ciertas
preguntas le respondía "NO SE NADA", por lo que ordena su
muerte, que se cumplió ahorcándolo y descuartizándolo.
La personalidad de Felipillo es muy discutida, tiene muchos detractores, entre
los que se cuenta principalmente López de Gomara que se expresaba "Era
un mal hombre, Felipillo de Poechos, liviano, inconstante, mentiroso, amigo
de revueltas y sangre, y mal cristiano, "aunque bautizado", pero
si tenemos en cuenta que el mundo civilizado, si así le podemos llamar
en que vivía, era testigo de las intrigas, rencillas y ambiciones de
los españoles, así como de la facilidad con que se pasaba de
un bando a otro para obtener una ventaja personal, concluiremos que su acción
para juzgarse en forma imparcial y desapasionada tenaria. que examinarse desde
muchos aspectos, lo que no es objeto de este trabajo.
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