El 7 de enero de 1821, el pueblo de Tumbes, en una sencilla ceremonia realizada en el local de su Ayuntamiento, rompió para siempre las ataduras que lo ligaban al Imperio Español y se adhirió sin reserva a la causa emancipadora, que si bien es cierto se inició en 1780 con la Revolución de Túpac Amaru, tuvo su máxima expresión el 7 de setiembre de 1820, cuando la Expedición Libertadora al mando del Generalísimo Don José de San Martín desembarcaba en la Bahía de Paracas y al día siguiente ocupaba Pisco para dar inicio a las operaciones que culminaron con la Proclamación de la Independencia de nuestra Patria en. Lima.
El pueblo y las autoridades tumbesinas no eran ajenas a las ideas libertarias
que germinaban a lo largo y ancho de nuestro territorio, por eso, cuando a
las diez de la noche del 6 de enero de 1821 se presentó ante el Alcalde
de Tumbes, señor José Jiménez, el Comisionado personal
del Comandante Militar de la Guarnición de Piura, señor Jerónimo
Seminario con un paquete de correspondencia con la expresa condición
de que no se abriese sino estaban presentes todos los miembros del Ayuntamiento
y las personas notables del lugar, para que firmasen el Acta correspondiente,
los tumbesinos ya sabían que Huamanga, Jauja, Tarma, Cerro de Pasco
y Huánuco, se habían independizado de la Corona española
y que Lambayeque y Trujillo lo habían hecho el 27 y 29 de diciembre
de 1820, respectivamente, y que Piura, ciudad a la cual pertenecía
políticamente Tumbes había seguido igual ejemplo el 4 de enero
de 1821.
Pues bien, surge esta pregunta: ¿Cómo los tumbesinos conocían
la situación interna que vivía nuestra Patria, cuando prácticamente
estaban aislados del resto del Perú? La respuesta creo encontrarla,
cuando el patriota lambayecano Juan Manuel Iturregui envía a Tumbes
en la condición de "Emisario Especial" al Capitán
Miguel Blanco, Regidor Perpetuo de Lambayeque, con la misión de hacer
conocer a las autoridades locales la situación política del
momento, así como para comunicarles que Lambayeque había proclamado
su Independencia e invitaba a las autoridades y pueblo en general para que
se adhirieran a tan noble causa. Por otra parte el Marqués de Torre
Tagle, Gobernador Intendente y Comandante General de Trujillo con jurisdicción
sobre Tumbes, escribía a las personas notables de la ciudad manifestándoles
la necesidad y consecuencias políticas de seguir el ejemplo de Trujillo.
A las nueve de la mañana del 7 de enero de 1821, el Ilustre Ayuntamiento,
constituido por don José Jiménez como Alcalde y don Antonio
Abad Puell, Juan Francisco Feijóo, Juan de Dios García y Francisco
Ibáñez como Regidores y actuando como Secretario José
Francisco Navarrete, se reunió en su local de costumbre, para dar lectura
a la correspondencia oficial recibida de Piura el día anterior.
En primer lugar se leyó un oficio fechado el 4 de enero, en el que
hacía conocer que la mencionada ciudad de Piura, había jurado
su Independencia ese mismo día y recomendaba proceder de análoga
forma, debiendo fijarse prudencialmente un día para llevar a efecto
dicho acto con la mayor solemnidad, ya que no era posible ni conveniente realizarlo
en el mismo día, debiendo efectuarse en todo caso antes de los seis
días, si es que el entusiasmo popular y demás circunstancias
no exigían hacerlo antes; asimismo se autorizaba a nombrar autoridades
políticas en reemplazo de las españolas.
A continuación, se dio lectura a la Proclama del Marqués de
Torre Tagle del 29 de diciembre de 1820, donde exhortaba a todos los pobladores
bajo su jurisdicción a jurar la libertad e independencia, desterrando
el despotismo y la tiranía de los españoles.
Terminada la lectura de estos documentos se produjo un justo y explicable
júbilo entre todos los presentes, precediéndose a firmar el
Acta de la Independencia que se hizo conocer a toda la población, resolviéndose
que se celebrara este acto con toda solemnidad el día 14 por ser festivo,
de allí, que este hecho haya llevado a equivocación a algunos
historiadores que señalan esta fecha como día de la Proclamación
y el día 7 como día de la Declaración de la Independencia
de Tumbes.
Proclamada la Independencia de Tumbes, las autoridades locales le dirijen
sendas comunicaciones a don Jerónimo Seminario, Comandante Militar
de Piura dándole cuenta detallada de los hechos sucedidos y las disposiciones
adoptadas, encontrándose entre éstas, el nombramiento de don
José Julián Hidalgo como Jefe del Piquete de Dragones en reemplazo
del Capitán Salvador Bayarri, única autoridad que es destituida
de su cargo, sin embargo es conveniente hacer notar que ese mismo Capitán
Bayarri, el 7 de noviembre de 1835 ostentaba el grado de Coronel y se desempeñaba
como Prefecto del Cuzco y el 17-de Junio del año siguíente era
designado para verificar las fortificaciones del Puerto de Arica.
El Dr. Gustavo Pons Muzzo en su interesante trabajo: "El Perú
y su Independencia: Cronología de Acontecimientos", dice: "El
7 de enero de 1821, el pueblo de Tumbes, reunido en Cabildo abierto proclamó
su Independencia" y Jorge Basadre en su libro: "El azar en la Historia
y sus límites", sostiene que: "Tumbes juró su Independencia
el 7 de enero de 1821 y que de ese juramento no se ha apartado nunca. Imposijbte
sería atribuir a un acto tan solemne la imposición de ajenas
interferencias, o de la fuerza militar, o de una fuerte burguesía opresora".
Sostener .que sobre el pueblo tumbesino hubieron interferencias de alguna
naturaleza para jurar su Independencia o que recibió con frialdad la
¡dea libertaria por el solo hecho que algunos soldados gritaron "Viva
el Rey" cuando el Capitán Salvador Bayarri los reunió para
exhortarlos a seguir el ejemplo de Piura, es una manera muy ligera de llegar
a una conclusión de tanta trascendencia para la historia de un pueblo.
Tumbes al adherirse sin reserva a la idea emancipadora, contribuyó
en forma decisiva al éxito de la expedición iniciada por San
Martín y demostró al poder realista que el Norte del Perú
se mantenía unido ante tan noble causa y a pesar de que las acciones
ofensivas españolas no llegaron a esas regiones, el mestizaje se hallaba
bastante difundido y con la lectura de los libros "prohibidos" que
llegaban a su costa por medio del contrabando organizado y con la constante
visita de agentes capacitados que enviaba a los pueblos del Norte, los patriotas
lambayecanos Saco e Iturregui, para que difundieran entre todos los habitantes
las nociones de libertad y demostrasen cuan odiosa era la administración
colonial, podemos concluir que toda la zona Norte, en especial Tumbes, por
la naturaleza misma de sus linderos marítimos o por lo intrincado de
sus manglares, era un terreno fértil a la Emancipación tomada
en el o sentido de "salir de la sujeción en que se estaba"
Al proclamar su Independencia Tumbes el 7 de enero de 1821, se adelantó
en muchos meses a Lima y a otras circunscripciones de nuestro territorio,
legando con este hecho, a las generaciones futuras un ejemplo por imitar y
una enseñanza por difundir: cualquier sacrificio es insignificante
cuando está de por medio el ideal patrio, de allí que los tumbesinos
con justo derecho recuerdan en esta fecha a sus antecesores, quienes sin poner
ninguna objeción u obstáculo abrazaron una causa justa y cooperaron
en la medida de sus posibilidades a la Independencia del Perú; pero
para comprender en su verdadero valor la magnitud del sacrificio para lograr
el anhelo de todos los peruanos: La Independencia Nacional, es necesario recordar
que Tumbes, era una Tenencia, un pequeño pueblo que dependía
del Partido de Piura, que estaba delimitado entre el rio Jubones por el Norte,
las vertientes del Zaruma por el Este, la Quebrada de Fariñas por el
Sur y el mar por el Oeste y en todo este vasto territorio, vivían,
crecían y se multiplicaban una escasa población estimada en
1,200 habitantes, incluyendo: hombres, mujeres, niños y ancianos, que
en su mayor parte se dedicaban a la agricultura y al comercio y que los ingresos
que les proporcionaban estas ocupaciones eran suficientes como para satisfacer
sus más mínimas necesidades. Bajo este contexto, debemos comprender
que el aporte del pueblo, tanto en mano de obra como en dinero o especies,
representaba un esfuerzo, que gustosos lo brindaban porque sabían el
sagrado fin al que estaba destinado.
Luis Antonio Eguiguren en su libro: "jaén Invencible" consigna
ciertos datos de excepcional interés para Tumbes, porque se relacionan
con el aporte del pueblo a la causa de la Independencia de nuestra Patria
durante la época Sahmartiniana y, así nos cuenta:
- Producida la Independencia de Tumbes, se formó en esta ciudad un
Regimiento de Voluntarios que viajaron a Piura a incrementar el efectivo de
las tropas libertadoras.
- El 9 de julio de 1821, los vecinos de Tumbes enviaron a disposición
del Comandante Militar de Piura don Francisco Villa, la cantidad de 50 pesos
como donativo voluntario.
- El 18 de julio de 1821, el cura de Tumbes Don Juan Hilarión Maldonado,
remitió al Gobernador de Piura la cantidad de 500 pesos para auxilios
del Estado y que corresponden al "Empréstito Forzoso" que
le fijó la Junta de Arbitrios de Piura a la doctrina de Tumbes.
- El 15 de noviembre de 1822, el Teniente Gobernador de Zarumilla envió
al Tesorero de Trujillo, la cantidad de 115 pesos para el "Préstamo
Patriótico", así como también los fondos correspondientes
al primer semestre que feneció en junio de 1822.
Por otra parte, los pobladores tenían que abonar una contribución
forzosa de ocho pesos anuales que se recaudaba en forma semestral y los conductores
de terrenos agrícolas pagaban un tributo de acuerdo a la fertilidad
de los suelos, siendo el encargado de llevar esta contribución el Capitán
Baltazar Gonzalos, Comandante Militar de Tumbes; fatalmente la falta de documentos
nos ha privado conocer el monto total de este concepto.
Para terminar con la cooperación de Tumbes en esta primera etapa de
nuestra Independencia, debo recordar que en "La Narración que
hace de sus servicios a la causa de América", don José
Bernardo Tagle, con relación al apoyo que recibió el General
San Martín de la Intendencia de Trujillo, dice: "Le remití'
más de dos mil reclutas, un caudal considerable en monedas de oro y
plata, pastas de uno y otro metal, ganado, multitud de otros víveres,
ropa para vestir la tropa, caballos, y una inmensa suma de tabaco, botica
y gran cantidad de diversas cosas necesarias para armar y sostener el ejército
hasta ponerlo en pie de hacer huir de Lima al que lo ocupaba" y Nicolás
Rebaza en su libro: "Anales del Departamento de La Libertad en la Guerra
de la Independencia", dice:
"Las primeras remesas en dinero que llegó a San Martín
correspondientes al Departamento de La Libertad, ascendían a 80,000
pesos que era el importe total de los reales tributos que se habían
recolectado en las ocho provincias". Fatalmente, la naturaleza misma
de estos documentos impidió detallar la contribución de los
pueblos de la Intendencia de Trujillo, pero cabe suponer sin temor a equivocarnos,
que allí esté involucrado el apoyo en personal y en especies
que le tocó a Tumbes durante esta época Sanmartiniana.
Estando Bolívar en Perú, se dedicó preferentemente a
reorganizar el ejército y el 26 de Enero de 1824, ordenaba el reclutamiento
de todos los hombres hábiles desde los doce hasta los cuarenta años
en las zonas que hoy forman los Departamentos de Cajamarca, Amazonas, San
Martín, Piura y Tumbes, para integrar los Cuerpos colombianos y el
18 de Febrero del mismo año, decretaba que todos los pueblos de la
Intendencia de Trujillo deberían contribuir con 300,000 pesos para
la Caja Militar y 100,000 pesos mensuales para los gastos del Ejército
Libertador y por otra parte dispone que el Departamento de Piura proporcione
el calzado para la tropa; pues bien Tumbes, por ser un pueblo de la Intendencia
de Trujillo, tuvo que enviar su aporte en dinero, y por ser parte integrante
del Departamento de Piura debió cooperar en la confección del
calzado; estos datos aún no se han podido determinar en forma fehaciente
por la falta de documentos, pero no está lejana la época en
que podamos completar la información que necesitamos y que tanta falta
nos hace.
Luis Antonio Eguiguren &h sus "Apuntes sobre la cuestión internacional
entre el Perú y Ecuador", afirma que el Cuerpo de Caballería
que concurrió a la batalla de junín bajo el mando del Coronel
Don Manuel Isidoro Suárez fue formado por ciudadanos de Trujillo, Piura,
Chiclayo, Tumbes y Lambayeque y fue precisamente don Ramón Castilla,
cuando estuvo en Tumbes, que inició la formación de este Escuadrón.
Por otra parte "La Gaceta del Gobierno del Perú", publicó
el 14 de Octubre de 1824, la relación de aportes que habían
recibido el Administrador del Tesoro de Trujillo Don Pedro Calderón
y don José Marta Lizárzaburu en el periodo comprendido entre
el 1 o de Marzo y el 31 de Agosto de 1824 y en la parte correspondiente a
Tumbes, dice:
"junio 18.- El Capitán Henrique Loeper recibió de/pueblo
de Tumbes 28 marcos y una onza de plata valorizada en 140 pesos y 7 reales.
Junio 18.- El Capitán Henrique Loeper recibió del pueblo de
Tumbes: 1 58 castellanos, 7 tomines y 10 gramos de oro valorizado en 317 pesos
y 7 reales. Otro sí. Que el Capitán Loeper a más de lo
que se dice en este estado, entregó de la Iglesia de Tumbes varias
alhajas que no por estar tazadas no dejan de comprenderse también en
el valor general de las especies recibidas, siendo éstas las siguientes:
Siete pares de zarcillos de oro, una pajito de ídem y nueve tembleques
de ídem con perlas y piedras con un peso total de 31 castellanos, 5
tomines, uno y medio gramos".
Como acto de verdadera justicia, es necesario hacer resaltar la obra patriótica
del Párroco de Tumbes don José Antonio Sierra, a cuyo entusiasmo
se debió en gran parte ese aporte del pueblo y de la Iglesia. El 7
de Enero de 1821, se abrió para Tumbes un nuevo horizonte, es ya un
pueblo libre, que inmediatamente después de haber roto las cadenas
de la esclavitud, se aprestó a cooperar en forma decidida y entusiasta
por liberar al resto de sus hermanos del yugo español.
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