Tumbes en los albores de su Independencia, era una
pequeña aldea situada sobre una suave ladera entre la orilla del mar
y las cumbres de unas colinas. Sus 500 casas de caña y barro, un bosque
cubierto de flores y arbustos y un río de aspecto caudaloso que desembocaba
en el Océano a nueve millas del pueblo, formaban un "paisaje encantador"
que podría encontrarse en los jardines botánicos o en los patios
interiores e ciertas mansiones europeas. "
La población predominantemente femenina, era muy afecta a lucir domos
llamativos de oro, que excedían en calidad a los que se usaban otras
partes del Perú, y a cambiar con bastante frecuencia sus vestimentas,
sin embargo la indumentaria de los hombres era muy sencilla, de la blanca
de algodón, pantalones generalmente negros y grandes someros de paja.
.
Esta ciudad que según los relatos de Thomas Bennet en 1823 era wantadora,
se encontraba en el más completo abandono, sin Unidades y ¡ tropa
que resguardaran las 60 leguas de extensión de la l ínea de
frontera y contando apenas con 10 guardias mal montados y peor armados era
mantener el orden público, fue la causa de todos los problemas que
tuvo que afrontar en esta época aciaga de su Historia.
Tan pronto como las autoridades tumbesinas se desligaron del porder español,
teniendo quizá presente que las Ordenanzas virreynales aún permanecían
vigentes, procedieron el 3 de noviembre de 1821 en ceremonia pública
a delimitar un área urbana que se conoció como "los terrenos
de la legua" o "La legua del pueblo", para distribuirla entre
aquellos jefes de familia que no siendo dueños de predios urbanos,
residían en forma real y efectiva en Tumbes y el sobrante se podría
vender a los foráneos, pero teniendo siempre preferencia los de la
Comunidad.
La determinación de aquella zona, que abarcaba desde el esteroi "La
Ramada" y pasaba por el centro de las haciendas de Cabuyal y Blanco,
se hizo con todas las formalidades del caso y terminada la emonia se procedió
a firmar el Acta respectiva y a dar los pregones ivocando a los lidiadores.
Solucionado en parte el problema de la propiedad urbana, Tumbes ingresa a
un período de diez años que bien podríamos llamarlo de
reafirmación de su peruanidad, porque los hechos y actitudes no sólo
de las autoridades en particular sino de todo el pueblo en general así
lo demostraron y los documentos que nos dejaron, sirvieron para probar la
legalidad de un reclamo de nuestros vecinos del norte.
¿Cómo se justifica la reafírmación de la peruanidad
por los tumbesinos Historiadores de reconocida solvencia moral nos dan la
respuesta; Luis Antonio Eguiguren nos cuenta que tan pronto se proclamó
la Independencia el 7 de Enero de 1821, se formó un Regimiento de voluntarios
que viajaron a Piura a incrementar el efectivo de las tropas libertadoras
y que los vecinos de Tumbes, en diversas ocasiones contribuyeron con dinero
y en especies a costear los gastos que demandaba aquella operación;
luego Mariano Felipe Paz Soldán, en su "Biografía del Gran
Mariscal Castilla y Marquesado", afirma que el 40 Escuadrón del
Húsares del Perú, que tuvo destacada actuación en las
Pampas de Junfn, fue formado a base de tumbesinos.
Por otra parte, el 1 3 de junio de 1828, se juraba la Constitución
promulgada por el Congreso y el 31 de agosto del mismo, año, nuestra
Marina de Guerra rechazaba en las tranquilas aguas de Punta Malpeloa la Escuadra
Grancolombiana, obteniendo para nuestra Patria uno de sus primeros laureles,
y para no citar más ejemplos, el 31 de Marzo de 1830 "se registra
en la historia tumbesina el hecho más significativo de rebeldía
que ha podido registrarse en los anales de la Historia", como muy bien
nos dijo un ¡lustre hijo de este Departamento, el Mayor de Infantería
don Luis E. Bodero en 1941, y luego agregaba: "un reducido grupo de hombres
de voluntad de acero y conscientes de su destino, que es el del pueblo, sin
ese temor acerbo que guardan los esclavos y con esa virilidad que ya no existe
sino en muy raras ocasiones, tuvieron el gesto hermoso de rebelarse contra
un nefasto Tratado que pretendía encadenar a su pueblo a otra República
distinta a la de su nacimiento y entre los diferentes puntos de su protesta
elevada al Presidente de ese entonces el Mariscal Agustfn Gamarra, le decían:
"Pues aún a los infelices esclavos jamás se le dio amo
contra su voluntad".
Este documento firmado por José María Rico, Agustín García,
Juan Farías, Tomás Fernández, José Miguel Torres,
Juan Francisco Prieto y Juan Mariano Ibáñez en representación
del pueblo, fue una de las piezas fundamentales que en 1905 presentó
el delegado del Perú a S.M, el Rey de España para demostrar
la indiscutible peruanidad de ese alejado rincón de nuestra Patria.
Tumbes en aquella época, fue la zona de refugio de los perseguidos
políticos ecuatorianos, la zona donde buscaban amparo las tropas ecuatorianas
después que eran derrotadas por las fuerzas leales al Gobierno y en
general la zona donde nuestros vecinos buscaban asilo de acuerdo a los compromisos
internacionales, convirtiéndose en una zona crítica propensa
al desorden; así lo hicieron notar las autoridades locales cuando angustiosamente
pedían refuerzos de tropas para controlar la situación"
pero las altas esferas gubernamentales peruanas sólo tomaban una acción
seria, cuando los hechos revestían alguna gravedad, como sucedió
en 1834 con el General Pedro Mena, en 1837 con el Capitán Narciso Espinoza,
en 1851 con el General Guillermo Bodero ó el 14 de octubre de 1860,
cuando una Columna armada compuesta de 120 hombres al mando del Coronel Francisco
Franco, ingresaron a territorio peruano por Papayal, entregaron sus armas
y demás artículos de guerra y solicitaron asilo político,
que fue concedido bajo promesa de cumplir con las normas establecidas.
Durante la Confederación Perú-Boliviana, Tumbes que pertenecía
al Estado Ñor-Peruano, pasó por dos etapas bien definidas: La
primera, de relativa tranquilidad, mientras don Vicente Rocafuerte, muy amigo
del Perú, fue Presidente del Ecuador y según Basadre "estuvo
preocupado por abordar sus problemas internos libre del venenoso ensueño
amazónico"; durante su período presidencial se restableció,
a pedido del Ecuador, el correo Piura-Tumbes-Quito que antes se hacía
por Cuenca y por otra parte se solucionaban los incidentes fronterizos en
la mayor armonía. La segunda etapa se caracterizó por la falta
de seguridad e inestabilidad en que se vivía y fue cuando el General
Juan José Flores desempeñó la primera Magistratura de
su Patria. Es durante este gobierno que en e! Ecuador se organizan tres expediciones
armadas al Perú: la de Ángulo, la de Hercelles y la de don Domingo
Elias, la que al llegar a territorio peruano y no encontrar el apoyo deseado,
tuvo que asilarse en el Consulado de Estados Unidos de Norte América
para luego fugar a Piura, suscitándose por tal motivo un fuerte reclamo
diplomático. Además se crearon problemas limítrofes que
terminaron en forma temporal en 1842.
En este período, tuvo que soportar los abusos y atropellos que cometieron
las tripulaciones de la Escuadra Restauradora, motivo por el cual el Gobierno
de Lima se vio precisado a enviar refuerzos para dar protección a un
pueblo que estaba totalmente desguarnecido.
Al reseñar la Historia de Tumbes en el Siglo XIX de nuestra era republicana,
no podemos dejar de mencionar al Gran Mariscal don Ramón Castilla,
porque desde el punto de vista político, elevó al pueblo a la
categoría de distrito de la Provincia de Paita y desde el punto de
vita económico, dictó una serie de leyes tendientes a mejorar
el comercio y elevar el nivel de vida del poblador, pero digno de comentario
especial es la orden que dictó para delimitar "la zona de montaña"
de Tumbes y estudiar las posibilidades y riquezas que encerraba tan vasta
zona y que permanecían ignoradas por el Gobierno. Tan delicada misión
fue encomendada al Capitán de Corbeta don José Elcolobarrutia
y luego al de la misma graduación don Juan ILaboy quienes presentaron
un juicioso informe que abarcaba los más diversos aspectos, como: estado
del juicio entablado por los pobladores contra el Coronel don Francisco Fernández
de Paredes sobre retracto de venta de las tierras sobrantes de Tumbes; la
relación nominal de las personas que se hayan en posesión de
terrenos baldíos; relación de personas que tienen en arrendamiento
terrenos de "La Legua"; cantidad aproximada de cada especie de árboles
que existen en la zona; los linderos de la Hacienda Zarumilla y sobre todo
determina que la línea fronteriza entre el Perú y el Ecuador
es el río Seco o Quebrada Cayancas, hoy Quebrada Bejucal.
El 29 de julio de 1849 o sea tres años después de haberse presentado
aquellos informes, el Ministro de Guerra y Marina don José María
Raygada, al dar cuenta de su gestión a la Cámara Legislativa
decía: "Se han hallado en los bosques de Tumbes excelentes maderas
para construcciones navales y pinos de buenas dimensiones para arboladuras
de buques, por lo que un Capitán de Fragata se ocupa en el corte y
extracción de maderas de construcción y un buque fletado por
el Gobierno deberá salir muy pronto para transportar al Callao el crecido
acopio de aquellas maderas".
El año de 1862, marcó un hito en la Historia de Tumbes: se inicial
la industria del petróleo. Farrier, un subdito escocés, fue
el primero en emplearlo en la "manufactura de aceite para la iluminación",
para lo cual sólo le bastó cavar unos simples pozos o fosas
hasta una profundidad de tres metros para que emergiera tan preciado elemento;
al año siguiente, en noviembre de 1863, se iniciaba la perforación
de pozos en Quebrada Tucillal y al llegar a los 28 pies de profundidad el
petróleo brotaba, subiendo 10 pies y 6 pulgadas, y en 1864, la Peruvian
Petro leum Company llegó a producir hasta 480 barriles diarios, pero
por falta de recursos, tuvo que abandonarse tan grande empresa. :
Por Resolución Suprema del 14 de Junio de 1871, se autorizó
el desembarque de un equipo para retinar petróleo, la que se instaló
inicialmente en el Bebedero, y en 1879 fue trasladada a Zorritos. En 1890,
la firma Faustino G. Piaggio, adquirió la refinería y remató
los campos de Zorritos que abarcaban desde la Quebrada Charán hasta
Quebrada "Socapan, en la suma de 25,200 soles, fundando un establecimiento
industrial único en Sud América, iniciándose una etapa
de progreso, pero no en la forma que se hubiese podido desear.
Dos refinerías en pleno funcionamiento existían a fines del
Siglo XIX: la de Zorritos y la Destilería de Amblard en Caleta Grau,
que producían el mejor tipo de gasolina y kerosene de toda la zona
norte del continente, además sus lubricantes se podían empleara
muy bajas temperaturas sin perder su poder lubricador ni congelarse y finalmente
los residuos de la destilación completa de los crudos, representaban
un producto combustible de elevado poder calorífico. "
En la misma época que la industria petrolera estaba en un período
de franco desarrollo, la bahía de Tumbes era el lugar preferido por
los buques balleneros extranjeros para proveerse de todos los artículos
que les eran indispensables para el mantenimiento de su tripulación,
como agua, verduras, camotes y frutas en especial cocos, pues los obtenían
a precios moderados o por trueque de otros productos difíciles de obtener
en la ciudad. Middendorf, Fitz Roy, Hutchinson, Menéndez, etc., concuerdan
al afirmar que rara vez se encontraba en la rada un solo buque ballenero,
lo normal eran ocho y algunas veces llegaban hasta veinte; este comercio muy
fructífero inicialmente por las ventajas económicas que representaba
para ambas partes tuvo una duración muy efímera.
Un aspecto bastante importante que no debemos dejar de mencionar es el relacionado
con unos braceros polinesios y canacas que por orden del Supremo Gobierno
deberían de llegar abordo del buque de guerra "Tumbes", para
luego embarcarse en el primer vapor disponible rumbo a la Oceanía.
En efecto, el 17 de Enero de 1864, llegaban a Tumbes 37 polinesios que el
Gobernador del distrito, tuvo que alojarlos y alimentarlos por cuenta del
Estado, según orden que había recibido del Prefecto de Piura.
La ración que cada uno de ellos recibía
en forma completamente gratuita, consistía en: una libra de carne,
una libra de pan, una ración de verduras y la cantidad necesaria de
arroz, manteca, azúcar y cacao y el monto total de la deuda que el
Estado tuvo que asumir fue de 3,848 pesos medio real, la que fue abonada recién
el 22 de Agosto de 1870, es decir después de 6 años de intensas
gestiones.
Con relación a los canacas -indígenas de Nueva Caledonia- el
Capitán del barco ballenero norteamericano "Active", dio
cuenta el 4 de noviembre de 1863, al Capitán de Puerto de Tumbes, que
la barca peruana "Adelante" había dejado abandonados en la
Isla de Cocos (Costa Rica) a 200 canacas, resto de 400 que llevó un
buque peruano que salió del Callao, y solicitaba que enviara un socorro
urgente en vista de que estaban abandonados, sin provisiones y sin vestidos
que ponerse. Como la referida autoridad peruana, caree fa de los medios necesarios,
trasladó el-pedido al Gobierno de Lima y éste ordenó
que de inmediato saliese un buque llevando los auxilios indispensables para
su país de origen, a fin de evitar reclamos diplomáticos posteriores.
Tumbes inicia la década 70 - 80, con la categoría de Provincia
da Departamento de Piura, creada por ley del 12 de Enero de 1871, expedida
durante el Gobierno del Coronel don José Balta, designándose
como primer Subprefecto al señor Ricardo Agustín Espinoza.
Su población, según el Censo de 1876 era de 5,876 habitantes,
distribuidos en 114 núcleos poblacionales y su superficie abarcaba
desde la Quebrada Mancora hasta la Quebrada Cayancas, hoy conocida con el
nombre de Quebrada Bejucal. Esta gran extensión de terreno, estaba
formada por grandes llanuras muy fértiles en otros tiempos, pero debido
a la incurría y al abandono, se habían convertido en grandes
desiertos salpicados de pequeños oasis, y los bosques con sus árboles
ricos en madera de construcción, cansados de esperar las manos que
los utilizaran, se dejaban arrancar por el desborde impetuoso de las aguas
del río.
La agricultura era incipiente, razón por la cual el Subprefecto Comandante
José María Vera Tudela, en un informe que elevara al Prefecto
del Departamento de Piura, el 30 de Marzo de 1874, le decía: "Lo
más vital para la Provincia, es la restauración de los canales
de los indios, que partiendo del río irrigaban toda la llanura de esta
sección feracísima" y en otro párrafo decía:
"Es necesario que el Supremo Gobierno acuda en nuestro auxilio, no con
comisiones más fecundas en gastos que en socorros eficaces, no con
donativos en plata, auizá superiores a la situación del erario,
sino con el verdadero auxilio permanente, duradero y reproductivo de las obras
públicas". I
En lo referente a la Fuerza Armada, además de los miembros deHB Guardia
Nacional, que estaba constituida por personal civil al que se le daba grado
militar, sólo disponía de ocho gendarmes al mando del Teniente
don Belisario Marino, quienes precisamente habían llegado el 1r0
de Setiembre de 1879.
Con respecto a las comunicaciones, Tumbes estaba comunicado:
con Paita y con Lima: por la vía marítima, mediante barcos de
diferente calado que generalmente llegaban a sus puertos cada 30 ó
40 días; y por tierra, estaba prácticamente incomunicado, no
sólo con Piura, a pesar de que sólo 50 leguas los separaba,
sino con el resto del país.
Los puertos que servían a la Provincia de Tumbes eran tres: "Caleta
Noel" en el distrito de Zarumilla, "Zorritos" en el distrito
de Corrales y la "Caleta de la Cucaracha" que era el puerto normal
de salida de la Provincia, pero ia Capitanía de Puerto estaba situada
en la ciudad de Tumbes "por ser la costa y ribera del rfo despoblada",
y para recibir o despachar los barcos, la autoridad marítima y el personal
a sus órdenes, empleando bestias de carga, ten tan que llegar con la
debida anticipación al puerto para realizar las funciones propias de
su cargo.
Para completar este cuadro general, en el ámbito
judicial, el estado era caótico: "Desde Diciembre de 1879, Tumbes
carece de Juez Letrado porque el Juez doctor Mosquera abandonó sus
funciones por haber sido enjuiciado por abuso de autoridad. Los Jueces de
Paz llamados por ley a ejercer el cargo, no han cumplido sus deberes. El Tribunal
en la esfera de sus atribuciones, ha procurado poner término a los
males que se desprenden de ese estado de acefalía en que se haya aquella
Provincia", decfa el Presidente de la Corte Superior de Piura, en su
Memoria correspondiente a 1879.
Las poblaciones limftrofes ecuatorianas de Santa Rosa y Máchala, estaban
reforzadas cada una de ellas con 200 hombres de su ejército, listos
para iniciar una acción ofensiva, en el caso de que la guerra fuese
adversa a nuestra Patria.
'Esa era la situación tan desesperante en que se encontraba la Provincia
el 5 de Abril de 1879 y la infausta noticia sobre la declaratoria de guerra
al Perú se conoció con un retardo de 18 dfas, por la lectura
de unos periódicos trafdos en un vapor inglés que había
estado en el Puerto de Guayaquil. Los tumbesinos dando una muestra más
de su acendrado patriotismo se aprestan a defender a la Patria y mientras
unos se alistan en las filas del ejército y marchan hacia los campos
de batalla, otros establecen una estricta vigilancia a lo largo de la costa
y en fin las mujeres con sus propias manos bordan los escudos que orguflosamente
se lucirán en las banderas de guerra de las Unidades que se formen
en Tumbes.
Allf está el marinero Andrés Araujo,
que el 8 de octubre de 1879, peleó al lado de nuestro Gran Almirante
Miguel Grau abordo del legendario Monitor Huáscar; allí"
están el Capitán de Artillería don Elias Bodero que salió
herido en el Campo de Batalla del Alto de la Alianza, el Teniente Enrique
Vásquez, Manuel Arellano, Máximo Benites, Benigno Reyes o Carlos
Puell, eri las filas del Ejército; allí" está el
pueblo tumbesino que el 17 de junio de 1882, al mando de su Gobernador don
jacinto Seminario Fernández, rechazó en los Campos de la Condesa
a las tropas del norte que invadieron nuestro territorio y en el recuerdo
de todos los peruano está el espíritu de sacrificio, abnegación
y patriotismo que desplegaron los tumbesinos por cumplir con su deber, así
como el de otros acontecimientos que traspusieron los límites de la
Provincia, como: lo La habilidad marinera de los pescadores tumbesinos, cuando
burlando la estrecha vigilancia que ejercía la escuadra invasora, gufan
a la Goleta Grancolombiana "Estrella de Panamá" hasta el
interior de la rada, descargan un precioso cargamento de material de guerra
que escondía en sus bodegas y luego lo llevan hasta alta mar para que
prosiga su derrotero. Esto sucedió el 3 de Junio de 1880 y al evocar
esta fecha, recordemos a ese puñado de gentes que despreciando sus
propias vidas, se entregaron por entero a su querido Perú; 2o. La destrucción
de las maquinarias e instalaciones del Puerto de Zorritos por el Crucero chileno
"Amazonas" ocasionando serias pérdidas en la naciente industria
petrolera y 3o. El decreto del 18 de Agosto de 1882, firmado por el Almirante
Patricio Lynch, jefe de las Fuerzas de Ocupación, mediante el cual,
fue declarado puerto extranjero para los efectos del cobro de los derechos
de Aduana, y sin temor a equivocarme, la razón de tal medida, la encontramos
cuandoestudiamos los esfuerzos que hacía la Cancillería del
Mapocho por atraerse a la esfera de su influencia a nuestro vecino del norte.
Terminada la infausta Guerra del Pacffíco y firmado el Tratado de Ancón,
la Provincia de Tumbes pasó por un período de convulsiones políticas
y sucedieron una serie de acontecimientos que bien valen la peña señalarlos
en forma muy suscinta.
El 2 de Julio de 1884, el General Manuel Gonzalos de la Colera desconoció
la autoridad del Gobierno del General don Miguel Iglesias, pero derrotado
en Cerro Blanco, huyó a Zarumilla y de allfa Morropón, donde
murió de muerte natural; años más tarde, el 31 de julio
de 1894, el pueblo se sublevó contra sus autoridades y el Corresponsal
de "El Comercio" al informar sobre tales sucesos, dice: "En
la más negra página de la Historia del Perú, desde la
Independencia a la fecha, no se registra algo tan triste, tan vergonzoso,
tan increíble, como el que ha sucedido en Tumbes en la mañana
del 31 de julio al 4 de agosto", y así fue, la falta total de
control sobre la población fue la causa para que los revoltosos eliminaran
a las principales autoridades, resultando como consecuencia muchos civiles
heridos; al año siguiente, esto es en Enero de 1895, los montoneros
adictos a don Nicolás de Piérola, bajo el comando de don Oswaido
Seminario, aparecen en Tumbes, imponen cupos para poderse sostener y se apoderan
de la ciudad hasta que triunfa en Lima la revolución y por último
en Octubre de 1898 Maximiliano Reyes organiza en la región de Casitas
unas montoneras que son fácilmente batidas por las fuerzas del orden.
Estos movimientos eran percibidos por las autoridades del lugar y puestas
en conocimiento de las autoridades de Piura y Lima, pero fatalmente no se
les daba la importancia que realmente merecían. Entre los informes
que llegaban a Lima, merece con signarse, sin comentario de ninguna clase,
el remitido por el Prefecto de Piura el 28 de Noviembre de 1887 al Ministro
de Guerra, en el que le dice: "La Provincia de Tumbes, requiere en concepto
de esta Prefectura una especial atención al Supremo Gobierno. Separada
del resto del Departamento por un largo y despoblado camino, apenas si es
posible tener comunicación con ella por medio de los vapores, una vez
cada mes" y luego agrega: "El impuesto último sobre el tabaco,
que ha dado un golpe de muerte a su principal industria, ha venido a aclarar
más el espacio de separación, procurándose así
una situación de. descontento y el malestar de! pueblo, del que puede
sacar provecho con daño nuestro, la política previsora del Ecuador".
Con relación a la agricultura, sólo se cultivaba en las orillas
del rfo, por lo que se vio la necesidad de realizar estudios que favorecieran
el aumento de tierras de cultivo y es el Ingeniero Hugh Carrige, quien por
encargo del Dr. Tomás Lawlor realiza en 1879 el primer estudio sobre
irrigación en el valle de Tumbes, posteriormente, en Octubre de 1890,
el Ingeniero Rubén Dávila presentó un proyecto preliminar
para forma lizar la concesión de don Enrique Melville que trató
de levantar con capitales de Londres, organizando un sindicato de Irrigaciones
del Perú, pero al no haber llegado a presentar los estudios definitivos
en 1892, solicitó la cancelación de la concesión"
y, por último, el 27 de noviembre de 1895, el Congreso de la República,
presidido por don Guillermo Bi llinghurst tuvo que promulgar una ley que el
Ejecutivo no lo hizo en su oportunidad y por la cual se disponía el
envfo de un Ingeniero del Estado para que practique los estudios y levantamientos
de los planos de irrigación del valle. Todos estos estudios quedaron
archivados y no se les dio la importancia que en realidad tenían, a
pesar de que el Estado conocía la posibilidad de establecer cuando
menos un simple canal de derivación o aprovechar los canales de los
incas, para irrigar un hermoso valle, con agua permanente que lastimosamente
se perd ía en el Océano.
Como acto de verdadera justicia, debemos señalar que el General Remigio
Morales Bermúdez, cuando desempeñaba las funciones de Presidente
de la República, se preocupó enormemente por el desarrollo de
Tumbes, evidenciando por la serie de disposiciones tendientes a favorecer
el tráfico marítimo; fatalmente, su prematura desaparición,
privó al pueblo de seguir recibiendo mayores beneficios y lo que es
peor, todas aquellas leyes que se dictaron para mejorar la situación
económica de la zona, fueron derogadas, esgrimiéndose como fundamento
en el caso de la Aduana, "que el General Morales Bermúdez, cediendo
a las súplicas de personas influyentes del lugar, fundándose
que era necesario regularizar el tráfico marítimo de Tumbes,
creó una Aduana y la puso bajo la dependencia administrativa de Paita".
Asi' mismo, debemos indicar que durante el Gobierno de don Nicolás
de Piérola, se dictó una ley del 16 de Marzo de 1896, por la
cual se ordenaba se recogiera y cambiara la moneda feble boliviana que circulaba
en todo el Departamento de Piura, y caso curioso, desde tiempos de la Confederación
circulaba en Tumbes tres monedas con igual carácter legal: la nacional,
la ecuatoriana y la boliviana, así por ejemplo, en muchas escrituras
de 1896, figuran que por derecho de alcabala por la venta de un terreno se
debe cobrar tres soles bolivianos y ciento cincuenta por la venta del mismo,
y por otra parte, el Concejo Provincial de Tumbes, al cubrir los cupos que
le imponían las montoneras de Oswaldo Seminario, lo hacía indistintamente
en moneda nacional y boliviana.
Terminaremos esta ligera síntesis haciendo notar que durante el período
que estamos tratando, Tumbes fue visitado por muchos personajes ilustres,
viajeros, geógrafos, pudiendo citar a don Simón Rodríguez,
el Maestro del Libertador Simón Bolívar, cuando procedente de
Guayaquil estuvo de paso por la ciudad con dirección a Paita. La fecha
exacta ni el tiempo de permanencia no nos ha sido posible determinar, pero
sí podemos afirmar que fue en los primeros meses de 1854, pues en Marzo
de aquél año expiraba en Amotape a la avanzada edad de 84 años;
don Antonio Raymondi, estuvo en la ciudad con-motivo de una Comisión
que el Supremo Gobierno le encomendó para que reconociera una mina
de carbón que se había descubierto en Caleta Tortugas al sur
de Paita, fatalmente la fecha, al igual que el caso anterior no nos ha sido
posible determinarla, debido a que sus libretas de notas correspondientes
a 1858 no se encuentran en la Sociedad Geográfica de Lima, dándose
por perdidas, por lo que se supone que valiosos datos relacionados con la
Provincia aún permanecen en el misterio más grande; en 1862,
el Dr. Columbus con un grupo de tumbesinos bajo su dirección estudiaron
y realizaron excavaciones en la ciudad, encontrando un complejo arquitectónico
compuesto de un largo departamento central rodeado de muchos cuartos pequeños
que se comunicaban mediante un gran corredor y "más al sur un
lugar destinado a cementerio donde encontraron las clásicas tumbas
con grandes aberturas, en algunas de las cuales encontraron restos humanos
en posición sentado con la barbilla apoyada sobre las rodillas".
Así mismo encontraron muchas imágenes, animales y plantas de
oro y plata de gran valor y vasos de brillantes colores y diseños,
muchos de los cuales fueron remitidos al Museo Nacional de Lima, pero a raíz
del saqueo en 1882 durante la infausta Guerra del Pacífico, desaparecieron
aquellos ejemplares, en especial un fdolo femenino de plata estilo incaico;
y por último para no citar más viajeros extranjeros mencionaremos
a Willis Baxiey que en su libro "What I saw en the West Coast of South
and North América and the Hawaiian Island", escrito en 1865, nos
ha dejado un interesante relato de aquella época y al ocuparse de sus
ruinas anota "que es un error, de los historiadores antiguos como modernos,
la opinión de que los arquitectos peruanos no hayan conocido la construcción
de arcos y bóvedas y en muchas huacas de piedra nosotros encontramos
bóvedas de construcción superior y además algunos edificios
grandes. También encontramos vestigios de arcos, pero su aplicación
era enteramente limitada", de allf pues que cuando recordamos a aquél
ciudadano que en el Congreso de 1891, al fundamentar una Moción a favor
de Tumbes dijera: "Si encontramos a un antiguo poblador y le preguntáramos
algo sobre la grandeza de su pasado, nos respondería: "Venid,
cavad y encontrareis maravillas", diremos que con mucha razón
se expresó de ese modo, porque hoy -1983- a la luz de nuevos documentos
y por los vestigios arqueológicos que aún nos quedan y que se
han podido librar de la acción del tiempo y de la mano depredadora
del hombre, fácilmente lo podemos comprobar. Entre nuestros compatriotas
sólo citaremos a don José Marta Vera Tudela, que si bien es
cierto se desempeñaba como Subprefecto en 1874, nos dejó un
informe que refleja la situación tan aflictiva en que se encontraba
ese apartado rincón de nuestra Patria y a Don Froyian P. Morales, de
cuyo trabajo publicado en 1894 en el Boletín de la Sociedad Geográfica
de Lima merece consignarse: "Que en aquella época, el rfo Cayancas
servía de límite con el Ecuador y que la "provincia apenas
tenía 6,000 habitantes diseminados en tan dilatado terreno y sumidos
en la miseria; que en Tumbes no había agricultura y apenas se cultivaban
pocas cuadras en las orillas del rio, produciéndose entre otras cosas
5,000 qq. de tabaco; que las haciendas estaban abandonadas por falta de irrigación,
capitales y brazos y que una parte inmensa de fértiles terrenos se
encontraban completamente eriales".
Por ese informe sabemos también que'para comunicarse con Piura, por
la vía terrestre, ex¡st^arí/cuatro caminos de herradura
y en algunos casos se tenía que ingresar forzosamente a territorio
ecuatoriano para poder llegar al lugar de su destino y en lo referente a los
caminos internos, el asunto era aún más grave, como caso curioso
altamente revelador puedo citar que el 12 de noviembre de 1896 el Alcalde
Provincial de Tumbes en oficio que le dirige al Alcalde Municipal del Distrito
de San Juan le dice: "Como debe constituirse en ésa, el señor
Vacunador, corresponde a ese Concejo le remita una bestia aperada en las primeras
horas de la mañana del día citado". Este ostracismo que
hizo que ningún Presidente de la República o Encargado del Gobierno
visitara la zona, que fuera el lugar ideal para que las malas autoridades
medraran a espalda del pueblo y que hizo que no se conociera en su oportunidad
una moción que fue archivada en el Congreso de la República,
por la que se le denominaba "La Heroica Villa de Tumbes" por la
valiente actitud asumida por su pueblo en defensa de la Constitución,
termina en 1935, cuando entró en servicio la carretera que lo unta
con el sur de la República, iniciándose una etapa de esperanza
para un pueblo que estuvo realmente abandonado, pero al final resultó
una frustración.
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