Tumbes, como dice Toribio Mejía Xesspe, ha permanecido
lejos del interés de los arqueólogos porque las ruinas descubiertas
en su territorio no han sido expectables como la de los otros valles y aún
más por que "los objetos encontrados no son artísticos
ni comerciables".
De los pocos estudios arqueológicos que sobre el Departamento se han
hecho, sólo debemos señalar los trabajos realizados por Toribio
Mejía Xesspe en 1960 y por Seiichi Izumi y Kazuo Terada en 1961 y 1966
por encargo de la Sociedad Antropológica del Japón; sin embargo
no podemos dejar de mencionar las referencias que nos traen José Noblecilla
en su libro "Topografía de la Hacienda Zarumilla en Invierno"
editado en Guayaquil en 1892, a Georg Petersen en sus diferentes artículos
que sobre Tumbes ha publicado y a muchos otros que en una u otra forma han
contribu fdo para hacer conocer esta zona, como el realizado por Francis L.
Haws en su obra "Peruvian Antiquities" traducido al castellano por
Mariano Eduardo Rivero y James von Tschudi.
La existencia de un complejo arqueológico en la zona del Tumbes antiguo
era conocido por todos los pobladores desde muchos años atrás,
pero fue en 1862, que el Dr. Columbus con un grupo de tumbesinos procedieron
a realizar labores de excavación, encontrándose con valiosos
hallazgos después de dos meses de intensos y cuidadosos trabajos.
En efecto; "el resultado fue el descubrimiento de un largo departamento
central, rodeado por muchos cuartos pequeños que se comunicaban mediante
un gran corredor. Además, había un gran portal hacia el Este,
por donde sale el sol, cerca del cual habían algunos arcos muy bien
conservados. Las paredes estaban pintadas de rojo y con dibujos que representaban
indios y animales. El cuarto, evidentemente había
sido llenado con arena transportada desde la playa, con el objeto de ocultar
los tesoros a los españoles. También se encontraron muchas imágenes,
animales y plantas de oro y plata de gran valor así como vasos de brillantes
colores y maravillosos diseños". Luego añade: "Visitando
otras colinas, encontramos paredes rotas y derribadas, vestigios de casas
e instalaciones de desagüe que constituyen las pruebas más visibles
de que una gran ciudad ocupó esos lugares. Más hacia el Sur,
una colina parece haber sido destinada para que sirva de cementerio, pues
se encontró las clásicas tumbas en grandes aberturas en algunas
de las cuales habían restos humanos en posición sentada con
la barbilla apoyada sobre
las rodillas".
"Las ruinas encontradas en la zona justifican la suposición de
Rivero, al sostener que el Templo de Tumbes, fue uno de los más suntuosos
de la Nación y que el del Cusco sólo lo sobrepasaba en riqueza
y tamaño. El Templo comprendía probablemente una sección
principal dedicada al Ser Supremo: el Sol; Capilla para el culto de la Luna,
las estrellas, el Arco Iris y el Rayo; otra sección para las deliberaciones
sacerdotales y, finalmente, una para aquellos encargados de los servicios
religiosos y no dudo que allí' hubiesen estado uno de los 200 palacios
majestuosos edificados para el servicio del Inca en su viaje al Cusco a c
Quito, así como el Monasterio de las Vírgenes del Sol, anota
Willis p
Baxiey en su libro: "Lo que yo vf en Sur y Norte América y las
Islas P
Hawai", editado en 1865. jS
El Templo del Sol o Fortaleza de Tumbes como también se le conoce,
tenía la forma de una pirámide truncada, muy similar a la de
Paramonga, compuesta de tres plataformas, siendo la base de 750 pies de 31
largo por 420 de ancho y en su cúspide se observaban unos salientes
que posiblemente fueron destinados como puestos de vigías. Interesante
anotar que el Coronel Antonio Alcedo en su "Diccionario Histórico
Militar" editado en 1793, con relación a Tumbes decía:
"que allí se observan las ruinas del Templo del Sol y una calle
de piedra que hizo Túpac Yupanqui, XII Emperador del Perú, cuando
conquistó ese país y lo
unió al Imperio".
En diferentes lugares del Departamento existen grandes yacimientos precolombinos,
grandes acumulaciones de conchas marinas, diversas cí
muestras de cerámica y restos de asentamientos rurales que no han sido
debidamente estudiados; así por ejemplo: en Loma Saavedra sobre la
margen izquierda del río y a siete kilómetros del pueblo de
Zarumilla se encontró un complejo alfarero que fue estudiado por Roger
Ravines ;en Garbanzal y Cuchareta se encontraron interesantes muestras de
cerámica así como un extenso cementerio; en Pampa Gertrudis,
Uña de 8C Gato, La Peña, Malval Oidor, etc. muestras fragmentadas
de cerámica de las más diversas formas y en fin a lo largo de
la ruta seguida por Pizarro al abandonar Tumbes, Petersen descubrió
interesantes ruinas, como en Rícaplaya que encontró una plaza
fuerte protegida por muros do
poderosos de piedra natural y en cuyo interior se distinguen con toda claridad
depósitos y almacenes; en Huaquillas, Guineal, Modroño, encontró
ruinas de construcciones pre-históricas, tiestos de alfarería
prehispánica y hasta restos de un trapiche de época muy antigua,
las
Terminaremos este capítulo, ocupándonos aunque sea muy brevemente
de tres aspectos que tienen estrecha relación con el tema que estamos
tratando: la cerámica tumbesina, los canales de regadío y los
caos
minos que partiendo de Tumbes lo enlazaban con el resto del Imperio.
Cerámica tumbesina.- Del estudio de los fragmentos de cerámica
utilitaria y ceremonial reconstruidos en el Museo de la Magdalena, asi fue
como de los ejemplares encontrados en diversos lugares del Departamentó,
inducen a pensar, dice Mejía Xesspe, que los restos descubiertos en
Tumbes, pertenecen al período post Chavín, por cuanto ofrecen
huellas de parentesco con estilo chavjnoides de Kuntur-wasi (Cajamarca), Chavín
de Huantar, Salinar (Chicama), Cavernas de Paracas (lea), pero el tronco cultural
a que pertenecen dichos elementos es Recuay Pasto, cuya área de distribución
abarca todo el Norte Andino. :
Los rasgos peculiares que sobresalen en la cerámica de zona Tumbes
son: la forma y la decoración. Con respecto a lo primero, los ejemplares
recogidos corresponden a platos hemisféricos, con o sin soporte anular,
copas altas o compoteras, ollas y cántaros globulares sin asa; y con
relación a lo segundo, la textura es de arcilla roja con desgrasante
de arena y mica, de cocimiento irregular, completo en unos e incompleto en
otros, con figuras incisas y excisas de diseños geométricos
y pintados con pintura blanca y roja post-cocción.
Los hallazgos de Tumbes para Rogger Ravines, difieren de los materiales arqueológicos
hasta ahora identificados en territorio peruano, lo que obliga a profundizar
los estudios hasta ahora realizados para conocer mejor las relaciones entre
el Norte y Centro de los Andes y el proceso histórico de la gran comunidad
andina.
Los canales de regadío.- Una de las obras maestras de ingeniería
de los tumbesinos de la época pre-hispánica, la constituye el
sistema de regadío empleado para poner bajo riego 150,000 hectáreas
de terreno, a fin de satisfacer, no sólo las necesidades de una población
estimada en 80,000 habitantes, sino también las necesidades de un numeroso
ejército que muchas veces tenía que permanecer en la zona.
Este sistema estaba compuesto por una esclusa especialmente construida en
el Salto del Tigre y de dos canales que partiendo de ambos lados del río
tenían un desarrollo de 140 kilómetros, correspondiendo el de
la derecha a la jurisdicción de Cabuyal y el de la izquierda al de
Plateros.
Aunque dichos canales, tenían como es natural en su construcción
las imperfecciones y defectos de la época, toda vez que se ha empleado
multitud de curvas innecesarias y pocas veces la línea recta, sus aguas
llevaban tal dirección que permitía irrigar todo el valle y
los terrenos bajos del delta, como muy bien anotan los ingenieros Dávila
y Adams en unos estudios que realizaron sobre el problema de las irrigaciones
en Tumbes.
Los referidos canales, generalmente seguían las sinuosidades de los
cerros, su profundidad no era uniforme pues en algunos puntos llegaba hasta
40 pies, mientras que en otros 12 y en la parte inferior de las laderas llegaba
a 16; su ancho era más o menos semejante en toda su extensíón:
12 pies y estaban construidos a base de cascajo y piedra menuda sobre un terraplén
muy bien cimentado para evitar filtraciones, El Ing. R.A. Destúa en
un artículo publicado en "La Crónica" de Lima el 9
de diciembre de 1924, dice; "los incas supieron aprovechar en Tumbes
sus extensas tierras de cultivo de inmejorable calidad y con abundante dotación
de agua de fácil derivación, como lo comprueban los restos que
aún pueden constatarse de los canales y hasta de los reservónos,
por el estilo de los que existen en la Huaca del Sol, a corta distancia de
San Pedro y de donde arranca un canal que sigue en Iinea recta hasta el mar.
Es indudable que los extensos terrenos que existen a un lado del río
Tumbes fueron objeto de intenso cultivo en aquél entonces, por medio
de canales que fácilmente podrían reconstruirse con poco esfuerzo
económico".
El camino de los llanos,- Tumbes en las postrimerías del Imperio Incaico
llegó a constituirse en un nudo de comunicaciones, pues de allí
partía hacia el Sur el camino de los llanos o de la Costa, ampliado
durante el gobierno de Huayna Cápac hasta Guayaquil; un camino transversal
que lo enlazaba con el camino de la Sierra y un camino secundario para comunicarse
con Socapan y Amotape.
El camino de los llanos, constituía la vfa principal de comunicación
terrestre, partía de Cabeza de Vaca, continuaba por la margen izquierda
del río Tumbes, pasaba por Ricaplaya hasta Poechos para con tinuar
hacia el Sur; estaba construida a base de grandes lozas de piedra cubiertas
en algunas partes con una mezcla bituminosa a la que el tiempo le había
dado una dureza superior a la de la piedra misma, tenía un ancho de
40 pies y cada cuatro leguas se encontraban unos depósitos con abastecimientos
de toda clase, para satisfacer las necesidades de los viajeros y de las grandes
masas humanas que a veces transitaban por esos
lugares.
El camino transversal, partía de Cabeza de Vaca, remontaba el curso
del río Tumbes, trepaba los Andes hasta llegar a Loja y luego se empalmaba
con el camino de la Sierra, permitiendo así un fácil enlace
con el Cusco y con Quito. Este camino además de facilitar el comercio
interno de la zona, era empleado preferentemente para llevarle pescado fresco
de Tumbes al Inca, cuando se encontraba en Quito oTumibamba, y por último
el camino secundario que lo comunicaba con Bocapán y, Amotape y se
prolongaba hasta unirse con el camino de los llanos, era un camino alterno
de éste y era empleado para el transporte de "copé",
cuyo uso estaba bastante difundido en aquella época.
Sarmiento de Gamboa, Diego Trujillo, Cieza de León
y Fray Buenaventura Salinas se han ocupado del camino de los llanos, pero
es el último, que en sus "Noticias Cronológicas" afirma
que dichos caminos fueron construidos por los chimúes, pues los Incas,
se limitaron a mejorarlos y una de estas mejoras consistió en sembrar
árboles en los bordes de los caminos para proteger al viajero de la
acción directa de los rayos solares, así como para poder utilizar
sus frutos y el agua de los canales que empleaba para el regadío de
los mismos; por otra parte, el Inca dispuso que los caminos debían
pasar por sitios planos, sin desniveles y libres de obstáculos.
La acción del tiempo y la mano destructora del hombre han atentado
enormemente contra la conservación de estos monumentos de la antigüedad,
tal es así que en aras de un desarrollo mal entendido, servían
de cantera para extraer las piedras y emplearlas como dice Petersen con fines
camineros, urbanísticos y aún más para rellenar los taludes
del malecón ribereño de Tumbes. En la actualidad sólo
quedan algunos vestigios que reclaman la acción del Estado para su
reconstrucción
2003 www.vivatumbes.com
Todos los Derechos Reservados
WebMaster : luchoaleman@vivatumbes.com